Esta es nuestra historia profesional

Hemos aprendido, aprovechado y disfrutado en cada minuto de nuestro periplo profesional

Juan Perán

¿Cómo surgió la idea?

Tras muchos años trabajando para las compañías aseguradoras defendiendo sus intereses y a los profesionales por ellas cubiertos, decidí aprovechar mis conocimientos y experiencia en estos procesos, ahora en beneficio de las víctimas y afectados por errores profesionales.

En mi experiencia, las personas que sufren una pérdida material o un acto médico erróneo, se ven afectados por una serie de consecuencias perjudiciales para su bienestar -no sólo físico- sino principalmente, emocional. Dicho dolor es en muchas ocasiones extensible a los familiares y allegados próximos quienes sufren también  ➜

De ahí surge la idea de ofrecer un servicio amplio a nuestros clientes, con el firme propósito de restaurar el perjuicio y malestar generado. Para ello ponemos todos nuestros conocimientos, experiencia, profesionalidad y empatía en resolver y subsanar, los perjuicios para el cliente derivados de ese tipo de situaciones.

Nuestros clientes y su bienestar son el eje central de nuestra intervención.

Buena comunicación, asesoramiento jurídico de calidad, resultados satisfactorios y honorarios justos.

¿Por qué nosotros?

Somos un equipo multidisciplinar donde se aúna experiencia jurídica, aseguradora, médico-legal y psicológica. Con ella damos servicio y solución a los conflictos que generan los daños por errores y negligencias profesionales (médicas u otras); siempre con la filosofía de la mediación, la conciliación y el acompañamiento de las personas en sus dificultades y dolor.

Principios y Derechos

En JUAN PERÁN, Abogado somos estudiosos del Derecho. Prestamos servicios jurídicos con Profesionalidad. Nuestra sistemática de trabajo se rige por la Eficacia. Y el resultado es la Excelencia para nuestros clientes.

Juan Perán

Abogado

Soy Licenciado en Derecho y Abogado desde hace más de 30 años. La mayor parte de ese tiempo he trabajado para compañías aseguradoras de la responsabilidad civil de médicos y otros profesionales. Desde hace cinco años asesoro, defiendo y concilio conflictos de clientes particulares en el ámbito de las reclamaciones.

Gemma Párraga

Coach & Terapeuta del subconsciente

Soy Coach-live, Master Trainer en Programación Neurolingüística (PNL), facilitadora en Psych-k, Educadora social y mediadora en conflicto familiar.  Llevo más de 25 años trabajando regularmente con personas, acompañándolas en sus procesos de cambio, con la finalidad de mejorar su calidad de vida mental y emocional.

¡Clientes satisfechos con un servicio cercano y de calidad!

Nuestros clientes, reciben un asesoramiento jurídico y emocional. Este incluye la defensa de sus derechos desde el punto de vista jurídico-legal y una resolución del conflicto por los cauces de la mediación y conciliación, en un elevado porcentaje de ocasiones. Además, ese servicio se complementa con un acompañamiento para mitigar el dolor y malestar moral que acarrea sufrir daños como consecuencia de un error profesional médico o de otra índole, que implica una lesión física, unas secuelas, un daño psicológico, un dolor moral por la muerte de un familiar o una pérdida económica.

El Decálogo de la Excelencia Personal

    1. Excelencia. Es formación, conocimiento, práctica y sabiduría. Sabiduría para Ser. Ser Excelentes y obtener Excelencia.
    2. No hay Excelencia sin Exigencia.No hay calidad personal sin esfuerzo, dedicación, estudio y cuidado en los asuntos de los clientes. 
    3. Sinceridad. La práctica y ejercicio de la Verdad como valor superior y básico en el proceder profesional.
    4. Buenas Acciones. Pensamientos nobles, que conducen a acciones buenas, hábitos adecuados y resultados óptimos.
    5. Seguridad. No existe el temor si se actúa honestamente y siempre, con el valor rector de la responsabilidad.
    6. Sencillez y Humildad. El conocimiento y la sabiduría cuando son fidedignos, son humildes. Por ello, sobre esa base, se preocupan por crecer continuamente.
    7. Confianza. Como valor fundamental en el actuar humano entre cliente y profesional.
    8. Mejora continua. No puede existir Excelencia sin formación continuada en los conocimientos.
    9. Transparencia. En el procedimiento, la información y la relación con los clientes.
    10. Ser los mejores cada día. Como resumen y colofón de todo lo anterior.

Para ser “buen profesional” se ha de ser “buena persona”

La Eficacia es la capacidad para fijar y alcanzar un objetivo.

Entendemos que el título más valioso al que se puede aspirar en la vida es el de ser “buena persona”. Este título, por supuesto, no se concede en la escuela o en la universidad, sino en nuestro caminar vital. Si nuestros valores son buenos, eso se verá reflejado en nuestras actuaciones. Como en una ocasión dijo Sigmund Freud a su discípulo Erik Erikson, la capacidad de trabajar y de amar son dos maravillosos indicadores del logro de la madurez plena”.

El buen desempeño en estas dos parcelas vitales se construye fielmente de la mano de nuestra inteligencia emocional. Por ello, como también dijo Howard Gardnerd, “una mala persona no puede llegar a ser un excelente profesional”.

Realmente la bondad personal se observa en la confluencia de una serie de valores que nos ayudan a ser mejores con nosotros mismos y con los que nos rodean. Ser buena persona debería entenderse como un equilibrio de fuerzas basadas en buenos valores y, por ende, en el respeto hacia los demás. Por todo ellos, damos valor a una serie de  derechos que mantenemos siempre presentes en nuestro desempeño profesional frente a nuestros clientes y entre el personal de nuestro equipo.

Son los siguientes:

  1. Derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  2. Derecho a expresar y tener opiniones y sentimientos.
  3. Derecho a ser escuchado de manera activa
  4. Derecho a que valoren nuestras necesidades, prioridades y respeto a nuestras decisiones
  5. Derecho a decir: “NO”.
  6. Derecho a expresar una pretensión, aceptando que el interlocutor tiene derecho a decir “NO”.
  7. Derecho a cambiar de opinión.
  8. Derecho a cometer errores.
  9. Derecho a pedir información y ser informado.
  10. Derecho a obtener aquello por lo que pagué.
  11. Derecho a ser independiente
  12. Derecho a tomar decisiones personales que no afecten los derechos de otras personas.
  13. Derecho a tener Éxito y obtener Excelencia

Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional

Así se expresa el padre de las inteligencias múltiples, Howard Gardner. Según este pensador existe una verdad demoledora. Solo las buenas personas pueden llegar a ser excelentes profesionales. Las malas personas no pueden llegar a serlo nunca, aunque es cierto que pueden llegar a alcanzar pericia técnica.

La bondad y el equilibrio, base de nuestra profesionalidad

Las buenas personas no son prepotentes sino al contrario: son personas pacientes.

La paciencia es la virtud que enmarca la capacidad de dar libertad y margen de error a las personas  con las que nos relacionamos.

Las buenas personas tienen un sentido de la justicia y del bien que es especial. Sus palabras siempre son esperanzadoras y si tienen que elegir, te darán la mejor opción pensando en ti.

Son personas íntegras que van más a allá de las obligaciones morales. Siempre tienden su mano para ayudar. Hacen lo correcto aunque nadie esté mirando y eso, es lo que las hace valiosas.

 “Ninguna buena acción, por pequeña que sea, será una pérdida”
                                                                                                               -Esopo-